Para ser todo aquello que nos pasa
eso que somos si nos atrevemos
eso que nos auguramos en silencio
eso que nos deseamos y nos lloramos
habrá que reír un poco antes que nada
mirándonos al espejo como ajenos
descubriendo lo propio como nuevo
y aún dibujando arrugas, sonreirnos
y aún pintando canas, desbordarnos.
Habrá que ser mas fieles a los mensajes
leyéndolos al revés sin hacer trampa
habrá que desnudarse como amantes
habrá que dejar las máscaras para otro día.
Habrá que saber mirarnos sin reojos
de frente, sin sigilos y sin vueltas
limpiar el espejo de las brumas
lustrar el vidrio que nos nubla el alma
o aún comprar un nuevo espejo si hace falta.
Pero si así y todo el desconsuelo
se instala y nos reclama sus caricias
si de todos modos las batallas
las ganan los cobardes que hay adentro
no defraudemos a nuestro destino
amable compañero sin medallas
dejémolse un lugar en el espejo
aún chiquito y en el rincón mas desvalido
e intentemos nuevamente
cada día
esa batalla incierta y postergada
de sabernos asesinos de la muerte
de sabernos dueños de las alegrías
de sabernos amantes de nuestra propia locura
de saber que
de todos modos
aunque peleemos al revés
somos un cuento de lo posible. .........
Ahora espero acorralar las pocas palabras que me agradan para abrirlas por el medio y descubrir su fondo.
Dos de ellas se escondieron en mi viejo diccionario las demás huyeron... pero tengo un libro que las contiene y las pronunciaré hasta quedar dormido.
Una vez allí, las repetirá mi sueño con una voz gastada, por los años, por el mal pasar, por el roce de la almohada. Las juntaré, pero no quisiera hacer una oración con ellas.
Su sonido prohibido me recuerda cosas, instantes.
Una esquina, a la hora de la tarde, una nube, para hablarme de la lluvia, una luna, tres deseos, diez mentiras, cinco amigos y cincuenta mil estrellas...
Seguramente miraré el reloj alargando mi brazo para poder verlo desde entonces trascurrirá el tiempo; lento, tierno, insensible,
Pero ese tiempo prohibido me recuerda cosas, instantes.
Desde algún lado me llegan tus palabras sin que las oiga son tantas que al fin decido no quedarme con ninguna mientras tanto voy detrás de otros sonidos, palabras quizás que son pocas y me agradan.
Voy a abrirlas por el medio y descubrir su fondo tengo ganas de escaparle al frío, se están durmiendo mis manos.
Después de la lluvia fue el frío, y en el exacto rincón de la poesía brotaba un borde de agua soñolienta y muda.
Fue el frío acompañando soles de invierno quién me dictó las ganas de escribir sobre un costado igual a la noche niebla que golpea mi mano en un latir de tinta apurada...
Para decir... ha llegado la hora ya que mi voz retumbe desde el espacio de mi rostro joven todavía, para no morir en los laberintos perdidos del olvido.
Para pensar... ha llegado mi tiempo, el tiempo en que se lea lo que escribo, que aquellas palabras muertas surjan desde papeles amarillentos, sin tiempo, sin voz, sin nombre, hasta sin sentido.
Para querer... enviar mensajes a mis amigos olvidados, rescatar mi nombre, siete segundos al mes, para así poder huir de los rostros podridos del olvido... http://www.poemadeamor.org/poema-los-rostros-del-olvido/5988
Esta relación de amor entre las dos artes es muy antigua, así pues, ya nos decía Horacio “Una pintura es un poema sin palabras” , pero, claro, Horacio era poeta. Tiempo más tarde, Leonardo da Vinci , pintor e inventor, dándo una vuelta de tuerca al tema, decía ; “La pintura es poesía muda, la poesía pintura ciega” . Uniendo en su frase ambas artes. Pero, decantandose por la pintura, diría; “La pintura tiene un objeto más digno que la poesía, y da a las figuras de las obras naturales con más verdad que el poeta . Es mucho más digno, por tanto”. Evidentemente, Leonardo era pintor. Los poetas chinos de las dinastías Song y Tang, creían que la pintura tenía algo de poesía y la poesía algo de pintura, que entre ellas había una correspondencia,así, muchos, cultivaron ambas artes. Para ellos la pintura, la poesía, junto con la caligrafía y el laúd (Qin, Chin) eran considerados Arte mayor, por encima de la escultura, la arquitectura, el grabado y la música de instrumentos vulgares, que se consideraba Arte menor. Asi, Kuo Hsi, pintor y ensayista de la dinastía Song del Norte escribió: “La poesía es una escritura sin forma; la pintura es una poesía con forma”. Su Shi-Su Dongpo, escribió lo siguiente acerca de Wang Wei, poeta, pintor y calígrafo de la dinastía Tang: “En cada poema de Wang Wei hay una pintura y en cada pintura un poema”. Algo así, de esa correspondencia entre pintura y poesía sucedería mucho más tarde con los árabes y persas. En la Antigua grecia se denominaba Epictesis al nombre griego de un poema destinado a glosar, a reflejar, a recrear un cuadro valiéndose de la poesía.Y que evidencia la atención dispensada de los poetas hacia la pintura. Cabe decir que el amor de los poetas por la pintura hizo de algunos ellos buenos críticos de arte, así muchos poetas la han practicado con mayor o menor asiduidad, y con ella han tratado, no de explicar la obra plástica, sino de crear en el público una disposición receptiva a la pintura. En el siglo XIX destacó Baudelaire, y ya en el siglo XX, para dar algunos ejemplos: Valéry, Max Jacob, Breton y, en España, lo hizo Juan Eduardo Cirlot. Hay una fusión, en algunos casos, total y absoluta entre la pintura y la poesía, es el caso de los poetas-pintores o pintores-poetas, de ellos el más extraordinario sin duda es William Blake, fue poeta, pintor y grabador. Blake veía estas dos disciplinas como dos medios de un esfuerzo espiritual unificado, y son inseparables para apreciar correctamente su trabajo. Aplicó su arte pictórico para ilustrar tanto composiciones propias como ajenas: el Paraíso perdido de Milton (una de sus obras favoritas), o Las noches, de Edward Young. Hay una simpatía mutua entre pintores y poetas a la largo de la historia, que ha permitido una colaboración de ambas artes, como en el caso de Blake, por ejemplo, un amigo conocido de muchos poetas fue Miró, al igual que otros artistas plásticos, había colaborado en libros de poetas con grabados o litografías, y los poetas, a su vez, presentaron con poemas o prosas sus exposiciones o redactaron textos para libros dedicados al gran artista catalán.También es el caso de Antoni Tàpies. Muchos poetas han sentido admiración por la pintura en todos los tiempos, por ejemplo; Goethe y Rilke admirador de pintores españoles, como Goya y Velázquez e incluso amigo íntimo deZuluaga con el que mantenía correspondencia. Apollinaire, amigo personal y admirador de la obra Picasso. No quiero extenderme más en relacionar estas dos artes, que para mí sin duda están relacionadas. Lo que pretendo es traeros a esta ventana a varios poetas conocidos que han escrito algunos poemas sobre cuadros de pintores famosos, acercar así poesía y pintura,acompañada por la música Hay cientos de poemas dedicados a cuadros, quizás además de esa unión citada anteriormente, se puede decir también que los cuadros son una buena fuente de inspiración para los poetas, y los músicos ya sabéis todos como de negra es -a veces- esa musa que llamamos inspiración. En este pequeño itinerario que os propongo de 5 poemas y 4 pinturas, he escogido cuatro casos diferentes, para hacerlo si cabe más sugerente. Para la primera parada de este itinerario tenemos a un poeta ilustre, Antonio Gamoneda. Su amor al arte le ha llevado a incluir la obra plástica de artistas entre algunos de sus libros de poesía, ha realizado trabajos con; Félix Cárdenas, Albert Agulló, Alvaro Delgado, Antoni Tàpies, Alvaro Sanjurjo, Amaya Bozal y Juan Carlos Mestre entre otros.En este poema versa sobre el cuadro Deux femmes nues enlacées de Pablo Picasso.
DEUX FEMMES NUES ENLACÉES. PICASSO, 1906-ANTONIO GAMONEDA
La suciedad está
creciendo hacia la belleza. Vez abajo: material
ciego, trágico, roído,
cuajo triste de toda
sangre de desecho;
lodos sin tumba, grumos
miserables, esputos
de multidud cobarde. Mas la miseria tiene
una fuerza: el dolor. Color de perro y llanto,
de abajo a arriba, nace
desnuda una mujer;
impura como el mundo,
de abajo a arriba, negra.
roja en los muslos, siempre
distinta a la esperanza. Mas, de pronto, hay un gesto
de paloma en el aire.
Oh, manos poderosas,
gracias por estos senos
humildes; ya dos pájaros
oscuros, dulces, cantan. Más arriba, más alto,
vivos en la ternura,
los hombros temblarían
bajo un manto de música. Más alto, más aún
-¡oh salvación !-, dorada,
una cabeza vive,
mira con ojos, piensa
dulcemente en el mundo.
Para la segunda parada de este singular itinerario pictórico-poético, cabe destacar una rareza, vamos a ver a un pintor que se inspira en un poema para construir su cuadro, algo muy inusual, pues en general es al revés.Los escogidos para el ejemplo son Charles Baudelaire y René Magritte , el poema de Baudelaire y el cuadro comparten identico nombre La Giganta, en este caso el poema pertenece a las Flores del Mal de Baudelaire y el cuadro de Magritte está realizado en 1929, es algo muy poco común, se explica porque Magritte además de pintor era un enamorado de la poesía y admirador de Baudelaire.
LA GIGANTA DE CHARLES BAUDELAIRE, 1857. RENE MAGRITTE. 1929
Cuando Naturaleza con su vigor intacto, concebía a diario cachorros monstruosos, junto a una gran giganta quisiera haber morado, como al pie de una reina un gato voluptuoso. Y ver cómo al unísono florecen su alma y cuerpo y crecen entre juegos libres y pavorosos; descubrir si una umbría llama alberga su pecho por las húmedas nieblas que nadan en sus ojos; recorrer a placer esas formas magníficas; trepar por la ladera de su inmensa rodilla, y a veces, en verano, cuando el sol aplastante le obliga sobre el campo a tenderse cansada, indolente a la sombra de sus pechos tumbarme, como aldea apacible al pie de una montaña.
Para hacer el tercer paso del itinerario un poco más divertido tenemos algo novedoso dos visiones de dos poetas sobre un mismo cuadro; Wislawa Szymborska y Manuel Rivas Pastor que nos versan sobre el famoso cuadro de Vermeer “La Lechera”.
VERMEER. WISLAWA SZYMBORSKA.
Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintada
siga vertiendo día tras día la leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo LA LECHERA. MANUEL RIVAS PASTOR.
Hace siglos, madre, en Delf, ¿recuerdas?,
tú vertías la jarra en casa de Johannes
Vermeer, el pintor, el marido de Catharina Bolnes,
hija de la señora María Thins, aquella estirada,
que tenía otro hijo medio loco,
Willen, si mal no recuerdo,
el que deshonró a la pobre Mary Gerrits, la criada que ahora abre la puerta para que entres tú, madre, y te acerques a la mesa del rincón y con la jarra derrames mariposas de luz que el ganado de los tuyos apacentó en los verdes y sombríos tapices de Delft. La misma que yo soñé en el Rijksmuseum, Johannes Vermeer encalará con leche esas paredes, el latón, el cesto, el pan, tus brazos, aunque en la ficción en el cuadro la fuente luminosa es la ventana. La luz de Vermeer, ese enigma de siglos, esa claridad inefable sacudida de las manos de Dios, leche por ti ordeñada en el establo oscuro a la hora de los murciélagos.
Por fin, para terminar este recorrido, un poeta poco conocido Antonio de Zayas-Fernández de Córdoba y Beaumont, duque de Amalfi , poeta modernista español que lucho contra el Academicismo y la retórica de su época y fue amigo personal de Antonio y Manuel Machado y de Juan Varela, escribió cuatro poemarios entre los que se incluye Retratos Antiguos, en los que hacia poesía sobre cuadros famosos. El cuadro escogido en este caso pertenece a Leonardo da Vinci y si bien hay otras poemas de cuadros de Leonardo más famosos o de cuadros más conocidos de él (por ejemplo La Gioconda) les propongo una opción, para la cual recomiendo leer el poema y después mirar el cuadro y volver a leer el poema. (el cuadro está escondido en el enlace). Sin dudas veran que el poema parece una fotografía exacta del retrato.
LUCRECIA CRIVELLI.(LEONARDO DA VINCI). ANTONIO ZAYAS.
Cual si fuese una toca, su cabeza
cubre en dos bandas dividido el pelo
y sus ojos vivísimos, recelo
dicen mirando con viril firmeza.
Las líneas de su rostro, la dureza
emulan del cincel de Donatello,
y un corpiño de obscuro terciopelo
su busto encuadra de gentil belleza.
Una fina cadena rutilante
lleva del cuello escultural pendiente
del firme seno a terminar delante; y diadema de la sien luciente,
engarza un hilo de oro un diamante
astro en el cielo de su tersa frente.
Bueno, queridos amigos, ha sido un itinerario lúdico por la pintura ,la poesía y la música que sólo tenía a priori la intención de haberlos entretenido...Muchas gracias!